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El vidriero y las monas de Tetuán

Por Calderón

De una dama era galán
un vidriero que vivía
En Tremecén, y tenía
un grande amigo en Tetuán.

Pidióle un día la dama
que a su amigo le escribiera
que una mona remitiera;
y como siempre quien ama
se desvela en conseguir
lo que su dama le ordena,
por escoger una buena,
tres o cuatro envió a pedir.

El tres o cuatro escribió
en guarismo el majadero,
y como es allí la o cero,
el de Tetuán leyó:
"amigo, para personas
a quien tengo voluntad,
luego apuntó me enviad
Trescientas y cuatro monas".

Hallóse afligido el tal;
pero mucho más se halló
el vidriero cuando vio,
contra su frágil caudal,
dentro de muy pocos días
apearse con estruendo
trescientas monas, haciendo
trescientas mil monerías.

Si te sucede lo mismo,
lee sin ceros, pues es llano
 que una mona en castellano
 son cien monas en guarismo.

Calderón



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